Distintas emociones, una misma necesidad: Cuidar del bienestar de los colaboradores

por José Guerra
Lectura de 7 min.


En un escenario complejo como el actual, donde todavía no sabemos muy bien cómo las relaciones humanas y profesionales se van a ajustar a una convivencia pautada por el distanciamiento físico y social, es natural que sentimientos como ansiedad, tristeza y soledad se profundicen.

Sin embargo, aunque las cosas puedan parecer pesimistas, un reciente estudio liderado por Kate Barford, de Universidad Deakin, en Australia, revela que es sorprendentemente raro que una persona experimente emociones puramente negativas. Más comúnmente, las personas experimentan un mix de emociones, incluso durante la pandemia de COVID-19.

Barford y sus colegas encontraron que las emociones mixtas generalmente surgen cuando las emociones negativas se intensifican y luego se mezclan con las emociones positivas que ya estaban en curso.

Por lo tanto, los malos sentimientos no siempre extinguen los positivos, como si estuvieran apagando un interruptor de luz. Por el contrario, es mucho más probable que transformen un estado de ánimo positivo en emociones mixtas.

En una encuesta realizada en 15 países, alcanzando a casi 14.000 personas, Ipsos identificó que un 43% de los encuestados está impaciente por volver a la vida normal, un 34% está ansioso por su salud, mientras que el 15% se siente solitario y el 12% está enojado por las restricciones a su libertad. 

Al mismo tiempo, más de la mitad (55%) está preocupada por aquellos que son vulnerables o débiles, y casi un tercio de los encuestados (31%) está feliz de pasar más tiempo con la familia. Finalmente, uno de cada cinco participantes (22%) se siente inspirado por ver cómo las personas se están adaptando a esta nueva realidad.

Estos resultados demuestran claramente que las personas han sido afectadas de formas distintas por la actual crisis. Luego, la respuesta emocional de cada una va a estar apalancada en su interpretación de la realidad y en las estrategias de afrontamiento que elijan para lidiar con la situación. El afrontamiento, en este caso, puede ser entendido como los esfuerzos cognitivos y conductuales que capacitan a las personas para manejar situaciones difíciles, estresantes y novedosas, que exceden a sus recursos individuales.

En un reciente webinar que realizamos, Mónica Ugarte, psicóloga y fundadora de Mi Espacio en Línea, abordó justamente este tema, profundizando también la reflexión acerca de un eficiente manejo de la contención emocional para que las personas puedan lidiar de la mejor forma con el estrés, la incertidumbre y la ansiedad que todos estos cambios conllevan.

Frente a esta nueva realidad que vivimos, los colaboradores esperan que las organizaciones sean sus aliadas en la promoción de su bienestar. Esto es, porque lidiar con el distanciamiento físico, con los desafíos del home office y el equilibrio de las demandas familiares y profesionales puede impactar la calidad de vida de las personas y, por consiguiente, su desempeño en el trabajo.

De hecho, según una encuesta realizada por Metlife, el 41% de los colaboradores siente que su empleador no ofrece beneficios o programas que ayudan a apoyar o mejorar su bienestar durante este momento difícil, mientras que el 77% dice que hay beneficios o programas que, si los ofrece su organización, aliviarían su estrés y mejorarían su bienestar.

Por lo tanto, la pandemia de COVID-19 ha requerido que las organizaciones ofrezcan un mayor apoyo a sus colaboradores, y aquellas que lo hacen son vistas más favorablemente, según el estudio de MetLife. Los encuestados que sintieron que sus empleadores están "haciendo lo suficiente" o que van "más allá de las expectativas" relacionadas con el apoyo durante la pandemia se sienten mucho mejor que aquellos que dicen que sus empresas no han hecho nada ni indican ningún plan para comenzar a hacerlo (58% versus 31%). Estos colaboradores también informan sentirse más productivos, comprometidos, valorados y apreciados por su organización, al recibir beneficios que los ayuden a cuidar las distintas dimensiones de su bienestar.

Pasados más de 3 meses desde que el nuevo coronavirus empezó a propagarse con más velocidad en Latinoamérica, no hay duda que la pandemia provocó un profundo cambio en nuestra rutina, en nuestras relaciones, en nuestra percepción de autocuidado y cuidado del otro, y en la manera como imaginamos el futuro, pautado por esta “nueva normalidad” de la que tanto se ha hablado.

Cada persona ha tenido que tomar conciencia de su propio mix de emociones y demostrar empatía con los demás, acogiendo cada forma particular de navegar la contingencia: para algunos, el distanciamiento físico ha sido una oportunidad de acercarse a la familia; para otros, estar tanto tiempo en casa es sinónimo de soledad; otros, a su vez, se sienten felices un día y frustrados en el siguiente. En medio de tantos sentimientos diversos, es determinante que las organizaciones puedan brindar a sus colaboradores las herramientas y recursos que promuevan su bienestar emocional, ayudándolos a encontrar sus propias estrategias de afrontamiento a esta situación, para que puedan salir de esta crisis más resilientes y fortalecidos.

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José Guerra
Escrito por José Guerra

Chief Sales & Marketing Officer, GOintegro

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